
Ex mafioso revela corrupción en el tenis y otros deportes
Franzese es un ex capo del clan Colombo, una poderosa familia neoyorquina, que hoy predica la buena palabra a estudiantes y deportistas a través de su fundación Breaking Out.
Las apuestas deportivas durante mucho tiempo fueron su sustento favorito, desde que comenzó en los años 70 con el boxeo, el football americano universitario y el béisbol.
"Se podía entrar como se quería en los vestidores'', señaló Franzese y puso de ejemplo que se infiltró en los Yankees de Nueva York en 1979 y pactó con la mafia rusa cuando los deportistas de la antigua Unión Soviética iban a Norteamérica.
Franzese fue capturado por el FBI en los años 80 y fue condenado a 10 años de prisión, y fue allí donde encontró la fe detrás de los Colegios de Abogados para finalmente convertirse a la religión cristiana.
Tras siete años en prisión le propusieron a cambio de su libertad que educara a los jóvenes y a los deportistas sobre las fechorías que hizo.
"En un principio no estaba interesado pero mi esposa me convenció y como quería empezar de cero acepté'', aclaró Franzese.
Desde que las apuestas deportivas en Internet se convirtieron en una superficie de juego y valoración de la delincuencia organizada, él es solicitado por Ligas profesionales de la NBA y el béisbol de las Grandes Ligas.
En marzo del 2007, la organización rectora del tenis profesional (ATP) recurrió discretamente a Franzese.
Entre sus tareas se encontraba alertar a las estrellas como el suizo Roger Federer, el español Rafael Nadal y el serbio Novak Djokovic.
"En línea general, les dije cuán peligroso era apostar y las consecuencias de asociarse con esa clase de gente [delincuencia organizada]'', subrayó Franzese.
"Algunos [jugadores] vinieron a verme y me dijeron: ‘Usted sabe, tenemos un verdadero problema en nuestro deporte''', comentó.
Cinco meses más tarde, estalló en Sopot (Polonia) el escándalo del partido presuntamente arreglado entre el ruso Nikolay Davydenko y el argentino Martín Vassallo-Argüello. El ruso quedó limpio después por la ATP.
A su modo de ver, el método de corrupción utilizado es tan simple como implacable. Mediante intermediarios indeterminados, se ofrece una fuerte suma de dinero a un jugador para que pierda.
Los mafiosos apuestan entonces por el adversario con toda tranquilidad. La tentación es grande, sobre todo que los importes son cinco a diez veces superiores para que estos jugadores se motiven.
El dinero se paga en efectivo y los corruptos operan en pleno torneo. Contactan a los jugadores por teléfono o en persona en los salones reservados, a los cuales tienen acceso.
"Aquel que ponía el dedo una única vez en el engranaje se quedaba atrapado'', confiesa Franzese, quien agregó: "Me acuerdo de jugadores que venían a mí para decir que paraban, que estaban nerviosos y no podían jugar correctamente, pues eso afectaba sus vida.
La respuesta era entonces el chantaje, pues el delincuente respondía: "Quieres que vaya a decirle todo a tu entrenador, a la prensa, a tu familia. ¿Quieres ir a hablar con la policía?", puntualizó.
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Las apuestas deportivas durante mucho tiempo fueron su sustento favorito, desde que comenzó en los años 70 con el boxeo, el football americano universitario y el béisbol.
"Se podía entrar como se quería en los vestidores'', señaló Franzese y puso de ejemplo que se infiltró en los Yankees de Nueva York en 1979 y pactó con la mafia rusa cuando los deportistas de la antigua Unión Soviética iban a Norteamérica.
Franzese fue capturado por el FBI en los años 80 y fue condenado a 10 años de prisión, y fue allí donde encontró la fe detrás de los Colegios de Abogados para finalmente convertirse a la religión cristiana.
Tras siete años en prisión le propusieron a cambio de su libertad que educara a los jóvenes y a los deportistas sobre las fechorías que hizo.
"En un principio no estaba interesado pero mi esposa me convenció y como quería empezar de cero acepté'', aclaró Franzese.
Desde que las apuestas deportivas en Internet se convirtieron en una superficie de juego y valoración de la delincuencia organizada, él es solicitado por Ligas profesionales de la NBA y el béisbol de las Grandes Ligas.
En marzo del 2007, la organización rectora del tenis profesional (ATP) recurrió discretamente a Franzese.
Entre sus tareas se encontraba alertar a las estrellas como el suizo Roger Federer, el español Rafael Nadal y el serbio Novak Djokovic.
"En línea general, les dije cuán peligroso era apostar y las consecuencias de asociarse con esa clase de gente [delincuencia organizada]'', subrayó Franzese.
"Algunos [jugadores] vinieron a verme y me dijeron: ‘Usted sabe, tenemos un verdadero problema en nuestro deporte''', comentó.
Cinco meses más tarde, estalló en Sopot (Polonia) el escándalo del partido presuntamente arreglado entre el ruso Nikolay Davydenko y el argentino Martín Vassallo-Argüello. El ruso quedó limpio después por la ATP.
A su modo de ver, el método de corrupción utilizado es tan simple como implacable. Mediante intermediarios indeterminados, se ofrece una fuerte suma de dinero a un jugador para que pierda.
Los mafiosos apuestan entonces por el adversario con toda tranquilidad. La tentación es grande, sobre todo que los importes son cinco a diez veces superiores para que estos jugadores se motiven.
El dinero se paga en efectivo y los corruptos operan en pleno torneo. Contactan a los jugadores por teléfono o en persona en los salones reservados, a los cuales tienen acceso.
"Aquel que ponía el dedo una única vez en el engranaje se quedaba atrapado'', confiesa Franzese, quien agregó: "Me acuerdo de jugadores que venían a mí para decir que paraban, que estaban nerviosos y no podían jugar correctamente, pues eso afectaba sus vida.
La respuesta era entonces el chantaje, pues el delincuente respondía: "Quieres que vaya a decirle todo a tu entrenador, a la prensa, a tu familia. ¿Quieres ir a hablar con la policía?", puntualizó.
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