Servando y Florentino se lo gastaron todoEs una tragedia común entre los artistas venezolanos, que no se ven en el espejo de mega-astros como Michael Jackson, que a pesar de haber hecho más dinero que nadie dilapidó toda su fortuna y hoy está buscando como recuperar su famoso rancho Neverland.
En bancarrota. Servando y Florentino, los hermanitos Primera, no están muy boyantes, financieramente hablando; hay quien asegura que están más limpios que talón de lavandera. Los chicos, enloquecidos por la fama, despilfarraron todo lo que ganaron mientras eran los salserines ídolos de sus fans enamoradas; nunca tuvieron un administrador que velara por sus bienes, ni siquiera Sol, su mami linda, se preocupó por defender el futuro económico de los chamos, los dejó que hicieran lo que les diera la gana; total, esos reales se los ganaban ellos con sus voces.
Los amigos y sus novias de una noche fueron los que más se beneficiaron, me susurraron una vez. Ahora ambos chicos, que sólo saben hacer nenés, viven de los recuerdos de lo que pudieron haber hecho y no hicieron con tanta plata y del empleo que les dio Sandino, el hermano mayor, quien más serio y responsable, montó tremenda empresa de bienes raíces en Miami y recién empieza a recoger los frutos de su buena gerencia, pues ha sabido administrar y duplicar el capital invertido.
No es extraño ver a las estrellas nacionales gastando sin control en los centros comerciales y desplazándose en costosas camionetas y lujosos deportivos: no es el caso de Winston Vallenilla, que pudimos ver conduciendo un carísimo Z4, pero que trabaja incansablemente y está buscando ingresos alternos como empresario desarrollando su franquicia de perfumes. Las carreras del espectáculo, tan dependientes de la belleza y la juventud, necesitan de una cabeza bien asentada que piense en el futuro.
En bancarrota. Servando y Florentino, los hermanitos Primera, no están muy boyantes, financieramente hablando; hay quien asegura que están más limpios que talón de lavandera. Los chicos, enloquecidos por la fama, despilfarraron todo lo que ganaron mientras eran los salserines ídolos de sus fans enamoradas; nunca tuvieron un administrador que velara por sus bienes, ni siquiera Sol, su mami linda, se preocupó por defender el futuro económico de los chamos, los dejó que hicieran lo que les diera la gana; total, esos reales se los ganaban ellos con sus voces.
Los amigos y sus novias de una noche fueron los que más se beneficiaron, me susurraron una vez. Ahora ambos chicos, que sólo saben hacer nenés, viven de los recuerdos de lo que pudieron haber hecho y no hicieron con tanta plata y del empleo que les dio Sandino, el hermano mayor, quien más serio y responsable, montó tremenda empresa de bienes raíces en Miami y recién empieza a recoger los frutos de su buena gerencia, pues ha sabido administrar y duplicar el capital invertido.
No es extraño ver a las estrellas nacionales gastando sin control en los centros comerciales y desplazándose en costosas camionetas y lujosos deportivos: no es el caso de Winston Vallenilla, que pudimos ver conduciendo un carísimo Z4, pero que trabaja incansablemente y está buscando ingresos alternos como empresario desarrollando su franquicia de perfumes. Las carreras del espectáculo, tan dependientes de la belleza y la juventud, necesitan de una cabeza bien asentada que piense en el futuro.
F/Noticias24
